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Educadores Familiares

LOS EDUCADORES FAMILIARES

LA ORIENTACIÓN FAMILIAR
La Orientación Familiar sigue ha experimentado: la escasez de estudios sobre el ámbito familiar, las dificultades por las que atraviesa la familia actual y la variabilidad del contexto social que somete a la familia a continuas adaptaciones, nuevas actitudes, nuevos enfoques, nuevos modos de elaborar las propias experiencias...
La orientación familiar empieza a tomar protagonismo. Se considera entonces que la educación de los padres requiere de antemano un adecuado conocimiento del sistema familiar como grupo humano y sistema de comunicación interpersonal, así como obtener datos precisos de cada familia en particular.
La Orientación Familiar (O.F) se entiende como la utilización de recursos a través de los cuales apoyar y reforzar la realización de la «area educativa y maduradora» de la familia, durante un proceso continuo. También tiene como objetivo fomentar determinadas capacidades (por ejemplo: las relaciones, cómo interactúa la familia, crear vínculos sanos y eficaces) que ayuden a los miembros de la familia de forma individualizada.
Ríos González define la O.F como «el conjunto de técnicas, métodos, recursos y elementos encaminados a fortalecer los vínculos que unen a los miembros de un sistema familiar para que puedan alcanzar los objetivos que tiene la familia como agente o institución educativa» (Ríos González, 1984).
El contenido fundamental de la Orientación Familiar se basa en la ayuda técnica que se le proporciona a la familia. Como hemos podido observar esta ayuda variará dependiendo de la situación por la que esté pasando la familia, yendo desde una ayuda más educativa o de asesoramiento, niveles en los que normalmente las familias poseen capacidad para resolver sus dificultades pero necesitan de la orientación del profesional en algunas cuestiones; a una terapéutica, en la que el sistema familiar. se encuentra en una situación extrema o desequilibrante y normalmente no son capaces de elaborar una solución que les permita cambiar y mejorar.
Todas las familias se rigen por una serie de reglas que le permiten avanzar y evolucionar hacia una continua apertura, en la que el equilibrio (homeostasis) entre los factores estables (morfoestáticos) y los factores que son susceptibles de cambio (morfogenéticos) hagan posible el progreso de todos los miembros del sistema familiar.
Aquella persona que quiera trabajar con familias ha de tener en cuenta un aspecto muy importante relacionado con el párrafo anterior. Sabemos que las familias están sujetas a cambios, por ello es fundamental saber y precisar con la mayor exactitud posible, qué es lo que cambia en ella y qué es lo que se mantiene, es decir, aquello que le proporciona estabilidad y permanencia y aquello que le provoca cambios.
En todas las familias nos vamos a encontrar una serie de factores fijos (temas comunes y universales) que siempre se van a dar y que luego cada una adecuará a su particular modo de vida. La función del Educador será clarificar y hacer presente en la orientación dichos factores.
LA EDUCACIÓN FAMILIAR COMO PARTE DE LA ORIENTACIÓN FAMILIAR
Las causas de la evidente fragilidad teórica de la Educación Familiar es, por una parte, que la familia no se consideró objeto estudio hasta bien entrado el siglo XX y por otra, el olvido en la que estuvo sumida la Pedagogía Familiar.
El profesor Quintana Cabanas reflexionó sobre esto quedando la misma perfectamente reflejada en su aportación al tratado de Pedagogía Familiar (1993). En este Manual encontramos una definición de Pedagogía Familiar que dice así:
«Entendida como la ciencia pedagógica de la educación familiar, o la parte de la pedagogía que se ocupa de ese aspecto de la educación que es la educación familiar». Este autor nos aclara algo más: «que el objeto de la Pedagogía es el educar, la regulación de la actividad educadora, no siendo este el objeto de ninguna de las CC. de la Educación. Con esto queda patente la autonomía de la Pedagogía con respecto a las CC. de la Educación. Y en este contexto entra la Pedagogía Familiar, en cuanto rama de la Pedagogía. Si se quiere, forma parte de la Ciencia de la Educación, como la propia Pedagogía; pero no es una de las llamadas "Ciencias de la Educación", sino que es una de las "ciencias pedagógicas" o ramas de la Pedagogía. Como tal, la Pedagogía Familiar es una ciencia "práctica", por más que se apoye en unas bases teóricas» (Quintana Cabanas, 1993: 13-14).
FORMACIÓN ESPECÍFICA DEL EDUCADOR FAMILIAR:
Una de los rasgos que marca el trabajo profesional del Educador Familiar es la multidisciplinariedad pero además estará integrado en un programa de intervención y en un contexto en el que desarrolla su acción. Con respecto a la formación específica, decir que debe existir cierta conjunción entre función a desempeñar y formación.
a. FORMACIÓN PARA EL AUTOCONOCIMIENTO Y LA AUTOREFLEXIÓN PERSONAL:
La persona del El Educador Familiar es una herramienta-instrumento de trabajo y, por ello, ha de estar siempre en continua revisión y puesta al día. Situarse en un nivel autorreferencial permite responder a preguntas tales como (Vega, S., 1997):
- ¿Qué pasa en él con esa familia particular, o con determinadas familias, o con determinadas situaciones problemáticas?.
- ¿Qué efectos experimenta emocionalmente con familias y/o sistemas?.
- ¿Cómo actúa o cuáles son sus conductas-comunicaciones-respuestas cuando se presentan dificultades relacionales persistentes con la familia en su conjunto o con algún miembro?.
- ¿Cómo le afecta o qué tipo de respuesta tiene frente a la pobreza, la desocupación, la enfermedad, la inadaptación, la negligencia, la delincuencia, la marginación, el maltrato el fracaso escolar,...?.
- ¿Qué tipo de emociones y prejuicios le surgen frente a culturas diferentes, etnias, religiosidad, género, variaciones sexuales, migraciones?.
- ¿Qué grado de disonancia-consonancia cultural puede reconocer entre su propia visión del mundo y la del otro?.
Junto a esta serie de preguntas, que necesariamente se ha de responder el Educador para afrontar con garantías el abordaje del proceso de ayuda a la familia, ha de tener en cuenta otro aspecto relevante como es la posición superior de «experto». Una de las connotaciones que más sobresale viene dada por la creencia y el estereotipo cultural de que el profesional es el único que posee el conocimiento objetivo de la realidad. Al no partir el profesional como único poseedor de la verdad, el proceso adquiere una mayor complejidad y alternativas, y se convierte en un proceso conjunto de construcción de cambios mínimos.
b. FORMACIÓN PARA BASARSE EN LA COMPETENCIA DE LOS PADRES:
Es conveniente que el Educador Familiar reconozca que las personas adultas con las que trabaja, o va a trabajar, tienen en general una amplia experiencia vital, con sus propios conjuntos o sistemas de ideas; experimentan un mundo de afectos y relaciones y poseen de forma más o menos consciente su propia escala de valores. Desde el punto de vista de la ayuda que el Educador siempre pueda prestar, resultará más productivo partir de sus competencias que de sus déficits. Para establecer unas relaciones de apoyo y facilitar el cambio, las mismas tienen que estar basadas en la empatía, la confianza, la franqueza y el respeto.
c. FORMACIÓN PARA CONSTRUIR REPRESENTACIONES COMPARTIDAS
Todas las personas estamos interesadas en comprender lo que sucede a nuestro alrededor, para poder actuar de forma adecuada y poder hacer previsiones. Para dar un sentido al mundo, cada persona construye en su mente modelos de acontecimientos basados en su experiencia..
Los profesionales de la educación familiar deben aprender a conocer y a trabajar con las ideas de los padres, sin pretender sustituirlas por otras, sino las nuevas les resultarán extrañas, poco comprensibles y difícilmente se llevarán a la práctica.
d. FORMACIÓN PARA TRABAJAR EN COLABORACIÓN CON LOS PADRES:
De acuerdo con las ideas precedentes, la implicación de los padres deben entenderse más como un trabajo cooperativo que como un seguimiento o una participación de las orientaciones del profesional, superando concepciones paternalistas. En concreto, los profesionales, deben aprender a planificar en colaboración con los padres. Esto implica reconocer y negociar las metas, la comprensión de las características y necesidades de los y planificar lo que se va a hacer y reflexionar sobre lo realizado.
CURSO Educador Familiar. Matricula abierta.
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