DoloresShawol
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-¡Odio las matemáticas! -Dejé caer mi cabeza sobre la mesa baja del departamento de los chicos que siempre estaban peleando. -¿Y estudiarás negocios? -Tranquilo, no es complicado - Jonghyun se acercó y tomó un lápiz. -Solo tienes que derivar este número- cambió de lado el 5x dividiendo en lugar de multiplicar y todo tenía sentido. -Es cierto, gracias -Key me entregó otra taza de café y se sentó entre Jonghyun y yo. -No te pases de listo - le lanzó una mirada - no te dejaré que te aproveches de Tae. -Es bastante tarde -miré el reloj de mi celular. -Te acompaño a tu casa -Jonghyun se levantó rápido. -Ni creas que te dejaré a solas con Tae -Key se levantó también. -Solo voy a acompañarlo. -No es necesario- me puse la mochila -muchas gracias por la ayuda - me incliné un poco. -Claro que es necesario, vamos Jonghyun tenemos que llevar a mi hijo a su casa. -Claro suegrita.-Sentí el color subirse a mis mejillas por lo que cubrí mi rostro con la bufanda, eran demasiado asertivos, eso me causaba un poco de estrés pero me divertían.
-Estos departamentos son ancestrales - Key estaba asombrado del lugar donde vivía. -Parece que se caerán en cualquier momento - Jonghyun empujó la pared revisando la firmeza del muro. -Gracias por traerme - me volví a inclinar y ellos se me acercaron mientras estaba junto a la puerta de los departamentos. -No hay de qué. -¿Podemos pasar a ver? - Jonghyun se asomaba por la puerta principal. -No creo que... -Pero ya habían entrado ambos. - ¿En que piso? -El segundo, solo deben usar las escaleras, el elevador se atora a veces. -Eso es peligroso -Key pasó a las escaleras lanzando la mirada al elevador y luego siguió Jonghyun sonriendo. -¿Qué número es? - En este momento me di cuenta de que Jonghyun no era muy alto, señalé sobre su cabeza sin problemas. -26. -Veamos veamos 2 y 6 -Key dirigía lo que parecía un expedición para ellos. Claro como su departamento era moderno, limpio y bonito. -Hay una nota pegada en la puerta. -¿Qué? - Me acerqué a leer y Jong se paró tras de mi leyendo en voz alta. -Estimado señor Lee, Su sistema de calefacción requiere nuevas piezas y mayores reparaciones. Lamentablemente la gerencia considera esto como un proceso poco pertinente cuando solo quedan 2 meses para cerrar las instalaciones. Por lo que se ha decidido darle estos dos meses libres de renta y esperamos que encuentre un placentero lugar para vivir. Atentamente las horribles sanguijuelas chupasangre de la gerencia. -Eso último fue completamente de la cosecha de Jonghyun. -No lo entiendo, apenas empezamos diciembre ¿Quieren que vivas en un apartamento helado? -Key cruzaba los brazos molesto pero yo solo pude tomar la carta en mi puño y me giré para avanzar a la puerta de enfrente. La golpee con fuerza y quienes me acompañaban se quedaron atrás junto a mi puerta viéndome. Cuando se abrió mostré la carta por delante - Tu sabías de esto, ¿verdad? - Recordaba como habían actuado en la oficina y que habían mencionado algo qué se aproximaba. -Yo... -Estaba por hablar pero un golpe se escuchó tras de nosotros. -¿Minho? -Me giré y Key estaba en el suelo, inconsciente. Jonghyun sostenía su cabeza y miraba a mi vecino con los ojos muy abiertos -¿Cómo rayos...? -Me agaché dónde Key y Jong se acercó a Minho que también parecía congelado. -Creímos que... -Estaba muerto. -Minho terminó la frase y le lanzó una mirada aguda.
-No me refería a eso -Jonghyun mencionó y noté que Key soltaba quejiditos. -¿Éstas bien? -Pregunté mientras recobraba el conocimiento. -Yo ... -No concluyó sus palabras solo se quedaba viendo a mi vecino. -Taemin, ayuda a traerlo adentro para que se siente -el alto miró a Jonghyun- supongo que tu también querrás entrar. -Vamos Key hyung - decidí no involucrarme entre el par que se lanzaban miradas y ayudar al aún sorprendido Key. Cuando entramos al cálido departamento lo ayudé a sentarse en el sillón y fui a buscar un vaso con agua. Los otros dos entraron antes de que pudiese darle el vaso al empalidecido chico. -¡Me debes una explicación! -Jonghyun demandó -¡Y a Key también! -Ustedes me deben más a mi. -¿Nosotros? -Key sonaba indignado, me puse los guantes que me quité antes y me dirigí a la puerta. -Nos vemos Taemin -el dueño de la casa notó mi salida y yo solo asentí una vez con mi cabeza y luego salí antes de que los otros dos dijeran algo. Estaba seguro que lo que pasaba no era mi asunto, volví a mi frío hogar y me dediqué a prepararme para dormir. Cuando por fin me acosté debajo de todas mis cobijas alguien tocó a la puerta. Dudé en abrir pero al final me envolví en la cobija y caminé hacia la entrada. Al ver al pasillo me encontré con Jonghyun con el rostro lastimado. -¿Qué pasó? - Me sentí un poco preocupado, era seguro que le habían golpeado. -¿Puedo pasar? -Afirmé sin dejar de ver sus moretones- Es mejor que espere a Key aquí. Se sentó en mi sillón y sin quitarme la cobija fui a servirle un poco de té caliente. -No eres muy curioso, ¿verdad? -Si lo soy - le entregué la taza. -Pero cada quién tiene sus asuntos. -Los nuestros tienen 5 o 6 años de historia. -Ya veo. -Me senté junto a hyung y me puse a pensar locas ideas de como se conocían los tres. No tardé en sentir una cálida mano en mi cabeza. -No lo pienses mucho -afirmé en silencio- eres muy lindo -sentí algo de sonrojo pero antes de poder cubrirme acercó su rostro al mío. Por un momento contuve el aire y luego por alguna extraña razón que ahora odio cerré los ojos. Esperé un instante y luego sentí los suaves labios en mi frente. Abrí los ojos y aun estaba muy cerca de mi. -Si eres muy lindo.
Después de eso esperamos en el pasillo a que Key saliera, creo que sintió un poco de mi incomodidad por ese extraño momento y decidimos beber té en la puerta. Cuando vi a Key salir, noté que mi vecino parecía algo decaído y luego me lanzó una mirada antes de cerrar su puerta. Después de esa noche solo ví a Kibum en el trabajo, todos me decían que estudiara así que me tomé el tiempo. Si cerraban los departamentos por lo menos podría vivir en una residencia de estudiantes si entraba a la escuela de negocios. No mencionaré sobre el examen, solo que cuando salí parecía que mi energía me había abandonado y el frío se sentía aun más en mis huesos. No quería estar en ningún lado, así que terminé buscando dónde beber algo. -Tengo un mal presentimiento - dije antes de servir un poco de licor. -¿Muy malo?- Mi alto vecino llegó quitándose el abrigo y sentándose frente a mi en ese local en la calle. -Pésimo - se sirvió de mi licor y ordenó algo de comer, no me quejé porque tenía hambre. -¿El examen? -Eso mismo - bebí un poco y luego solté un quejido por el amargo sabor. -No es muy frío este puesto callejero para ti. -Lo es. - Hasta me dolían mis viejas heridas. - Con este frío siento reumas. -Afirmé él también parecía tener problemas por viejas heridas, supongo que es normal si alguien hace tanto ejercicio. -Yo igual - me serví más pero el alto se lo tomó. -Lo de los departamentos, van a derribarlos y construir un nuevo edificio de oficinas, lo sé por que mi tía es la dueña - afirmé recordando que esa era mi duda antes pero... -Aunque ahora te interesa más mi relación con ese par.
Afirmé estaba muy interesado en eso, pero sentía que no debía preguntar al respecto, por alguna razón eso era ajeno a mí. -Pero no creo que debas saber mucho. -No me importa lo que creas - lancé el vaso y él chico alto masoquista del ejercicio lo atrapó rápidamente. Aplaudí su proeza, había sido asombroso y el alcohol empezaba a tener efecto. -Ya no deberías tomar. -Ya quedamos que no soy una chica - me puse de pie y golpeé la mesa con mi palma, el masoquista solo sonrió - te lo mostraré - bajé mis manos a mi cinturón y comencé a desabrocharlo. -¡Espera! - Se puso de pie deprisa y tomo mis manos - ¡Estamos en público! - Intentó detenerme mientras yo seguía tratando de quitarme los pantalones para mostrarle. -Sé que eres un chico, tranquilo. -A bueno - me senté y me serví más en su vaso. -Tal vez no deberíamos beber ya. - Intentó quitarme el vaso. -Aún quedan muchos bocadillos - dije riendo. -¿Tan mal te fue en el examen? -No - acerqué el pequeño vaso a mi boca con ambas manos - creo que contesté casi todo. -¿Entonces? - Bebí y luego solté un grito echando mi cabeza hacia atrás. -¡Ahora seré un empresario aburrido! -Y no quieres serlo - se volvió a sentar frente a mí. -Quiero serlo -serví de nuevo - y así ayudar a mis padres, ya gastaron mucho en mí. -No entiendo. -Ni yo - me ataqué de risa una vez más- yo solo debo ser empresario y estar satisfecho con ello. - ¿Satisfecho? - Satisfecho es a lo único que puedo aspirar - recargué mi codo en la mesa y mi cabeza en la mano. - Deberías aspirar a más. - Tú de seguro aspiras a mucho. -Lo ví con odio. - Me gusta ir más lejos. - Que fastidioso. -No te agrado, ¿verdad? - Separé mi cabeza de la recargadera y lo observé confundido. -Eres raro - me puse de pie, sabía la respuesta a la pregunta que me había hecho pero no se la diría fácilmente- ¡El va a pagar! - Lo señale antes de meter mis manos a los bolsillos por el frío y salir. -¡Espera! -Seguí mi camino aunque lo escuché. Debía llegar a casa pero todo se movía de un lado al otro. -¡DEJA DE SEGUIRME!
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