DoloresShawol
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-¡DEJA DE SEGUIRME! -Era la segunda vez que soltaba con voz sonora. Pero el chico seguía detrás de mi intentando sostenerme -¡Ya te dije que no soy una chica! -Ya sé, ya sé - lo miré molesto y continúe mi camino. Pero el fue detrás y no me dejó en paz. -¿Y mis llaves? - Comencé a buscar frente a mi puerta, solo eso me faltaba. -¿Las perdiste? -Gracias capitán obvio - le sostuve de los hombros mientras afirmaba. -No puedo creer que vivas solo. -Yo no puedo creer que seas tan masoquista, pero no te estoy juzgando ahora - parpadee un par de veces y reí - espera, si te juzgo por ello. -Muy bien, ¡se acabó! -Sentí que era levantado de la cintura. -¡Bájame masoquista!- Pataleaba -Ya hiciste mucho ruido en el pasillo -se giró y abrió su puerta. -Basta - seguí removiéndome mientras entrabamos hasta que me bajó en la pequeña sala. - No soy chica -la había dicho mucho hoy - ahora si te enseño - me reí mientras comenzaba a desabrochar mi pantalón otra vez. -¡Espera! - Tomó la pretina de mi pantalón evitando que lo bajara. -No es la calle. -Que observador Taemin, pero éstas en mi casa. -Me llamo Taemin - reí al escuchar mi nombre. -Bueno, no lo haré por que te asustarás por lo grande que es. -Muy bien, diremos que es grande. -No lo diremos, lo es - me dejé caer en su sillón. -Eres extremadamente raro. -Masoquista Minho, tu eres más raro -me miró extrañado y me acomodé boca arriba en el sillón para verle bien - siguiendo vecinos borrachos, confundiendo gente de sexo, advirtiendo sobre personas, diciendo que creen que estas muerto. Todo, todo es raro. -Tengo mis razones. -Y yo las mías- bostecé. -¿Por eso estudiarás negocios? Le miré y sonreí leve - ¿Vez está mano? -Él afirmó con confusión- solo es un accesorio, no puede ni tomar un lápiz- estiré mi mano hacia el techo. -Lo mismo con mi pierna - suspiré, - son el cascarón de lo que eran y ahora son la carga que me recuerda que conformarse no es tan malo. -Eso suena algo depresivo. -Señor optimista, yo morí el día que mi pierna murió. -Me acurruqué de lado. -¿Moriste? -Soy un muerto en vida. -Dije suave comenzando a dormirme. -Espera - intentó moverme, pero yo ya había cerrado mis ojos.
Desperté de golpe en el sillón y me levanté notando el fuerte olor a café en el apartamento. Presioné mi cabeza al sentir el dolor de la resaca. -No volveré a beber - sabía que esa frase era una mentira. Avancé despacio descalzo por la alfombra para buscar al dueño del apartamento, me asomé a la habitación con cautela, pero no había nadie ahí. -De seguro fue a rodar en la nieve el masoquista - me dirigí a la cocina por agua, pero al beber un poco del vaso que había llenado sentí nauseas. -Es cálido aquí- dije al notar que no me había quejado del frío en ningún momento y que estar descalzo no me afectaba como en casa. Seguí tomando pequeños sorbos de agua mientras veía la colección de trofeos y medallas, en un rincón había una mesa que daba hacia la ventana. -Es la parada del camión- sonreí notando el lugar dónde esperaba todas las mañanas. Miré hacia el escritorio y en el había una vieja máquina de escribir, era bastante intrigante pintada de verde pero el color metálico se veía donde esta se había gastado y las teclas eran blancas con algunas letras occidentales despintadas. -No esperaba que el masoquista tuviese algo como esto. Me senté frente la máquina y puse mi dedo frente la cinta de la tinta y luego golpeé una letra con fuerza. -Aaaaaaa, si duele - dije sobando mi dedo y noté una f marcada en él. Me reí por mi extraña idea y luego me di cuenta de algo que estaba bajo la máquina. Jalé la esquina del papel y saqué una foto algo maltratada. Miré detenidamente, el masoquista estaba abrazando por los hombros a alguien -¡Es Key!
Se veían tan jóvenes en la foto, Kibum tenía el cabello negro y los ojos del alto eran cosa seria, tan grandes que parecía una rana. Estaba muy entretenido mirando la foto hasta que sentí que era arrancada de mis manos y al levantar la vista me encontré con el rostro del masoquista respirando fuertemente. "Este chico también tiene un pasado del que no quiere hablar" pensé y sonreí. -Me gusta tu máquina, tiene años que no veo una así. -Era de mi abuelo. -¿Solo escribes en inglés con esto? El chico me miró y se rio, parecía que estaba más calmado -puedes escribir en varios idiomas, pero en hangul no.- Tomé uno de los engargolados del escritorio -¿Escribiste esto? El afirmó - a eso me dedico, soy escritor. -¿No es más fácil en una computadora? -Sí, pero en la máquina tienes que empezar de nuevo la hoja si llegas a equivocarte. -Hasta para escribir eres un masoquista. Comencé a hojearla. -No puedes leer hasta que se publique. -No temas, no se inglés. -¿Y así entrarás a la escuela de negocios? Sonreí- es cuestión de fingirlo -me vio curioso- siempre son preguntas similares y con los mismos patrones -le entregué el manuscrito - si conoces los trucos puedes pasar los exámenes. -Por alguna razón siento como si me acabaras de decir que haces trampa. -No es trampa, es ingenio. -Tomé mi saco del borde del sillón y me lo puse para luego ponerme la chamarra. -¿Ya te vas? -Afirmé, el departamento era cálido pero si seguía ahí de seguro preguntaría por su pasado. -Si tienes un libro en coreano como se debe, lo leeré con gusto. Salí del apartamento y sentí el frío, me arrepentí, pero tenía el día libre y tal vez lo aprovecharía para ver a mi familia.
Esta había sido la peor de mis ideas, lancé una mirada a mi hermano que parecía ver vídeos en su teléfono mientras traía los audífonos puestos. No había tenido un hermano hasta hace unos años, seguro era un hijo más prometedor que yo. Tenía talento para el baile y aunque era algo callado y extraño parecía agradarle a todo el mundo. -¿Me estas escuchando hijo? - Afirmé ante los reclamos de mi madre y dejé de observar tan fijamente al muchacho dos años menor que yo. - Si no lo logras de nuevo no te preocupes - dijo en su tono materno automático, ese que sale por encima de los verdaderos sentimientos en el caso de las madres. Pero podía ver en su rostro toda su preocupación y temor por mi bienestar. Sabía que ella odiaba no poder saber lo que yo quería, verme enfrascado de esa manera y que no aceptara el dinero que me quería dar para cursos o mi renta. Pero cada vez que la veía me dolía más y más a mi, mi madre había sido una mujer hermosisima y su relación con mi padre había sido perfecta. Así era, hasta el día que sufrí el accidente que inmovilizó la mitad de mi cuerpo y que me puso en este deplorable estado. Desde entonces el semblante de mi madre cambió y se veía más y más demacrada con mis arranques y decepciones. Al final solo pude elegir conformarme cuando mis padres estaban despedazándose pero tal vez lo hice demasiado tarde. Ahora mi padre rara vez estaba en casa y mi madre parecía tener leves ataques de pánico. Traer a mi nuevo hermano, en realidad mi primo, había sido una buena idea ya que mamá había puesto los planes que había armado conmigo sobre él. -Debería ir a comprar cosas para la alacena - dije poniéndome de pie apoyando mis manos sobre la mesa. -Kai, hijo ayuda a tu hermano, las escaleras de... -Tranquila mamá, ya tiene dos años que no me caigo subiendo escaleras - aunque bajándolas era otra historia. -Aun así ahí se junta el hielo, no quiero que resbales- el chico se paró junto a mí. -No me acompañes mejor, si tu te resbalas será un problema en tu grupo de baile - pero estas palabras solo hicieron que me agarrara con fuerza del brazo y me llevara hasta la puerta. -Vuelve pronto mi TaeTae. -Si mamá -dije apresuradamente al ser llevado casi a rastras al exterior.
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3 comments
Perdonen la tardanza, tomé unas breves vacaciones
2 years ago·Reply
espero que te la pasaras bien en tus vacaciones.😄. ahh quiero saber más sobre su pasado. 😀. gracias por seguir escribiendo.:) como te tardaste mucho ,pensé que ya no hivas a continuar. haha
2 years ago·Reply
@AngelesLazarin haré todo para continuarlo, el pasado de Minho es un poco turbulento como el de Taemin, es lo único que puedo decir. Muchas gracias por seguir leyendo
2 years ago·Reply
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