DoloresShawol
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No quería acercarme a la pizarra dónde un gran grupo de gente se amontonaba. -¿No va a ver joven Lee? - Una voz detrás de mi me hizo saltar. -Profesor Lee. -Intenté saludar formalmente pero fui empujado por una chica que corría abriendo paso hasta las hojas con los resultados del examen. -Por lo menos deberías tener esa curiosidad. -Habló refiriéndose a la chica. -Aunque me asombra que llegarás hasta aquí. -Yo lo traje -Kai habló y hasta entonces recordé que estaba presente. -Buen trabajo, a este chico le falta pasión. -Y decisión. -Y determinación. -Y deseo. -Y sentido común. -Y... -¡Ya basta! -Solté antes de que siguieran con la lista. -Bueno, entonces veamos -el profesor me empujó por los hombros hacía el frente. Cuando llegué comencé a buscar mi número con ansiedad. -¿Qué número tienes?- Kai preguntó. -4603682. -460368...2- Jinki repitió - aquí está -señaló a una de las listas y me acerqué a ver. -Es cierto -Kai sonrió -lo lograste. -Sonreí un momento y luego suspiré, por un instante deseé no haberlo logrado. -Debemos celebrar -el profesor volvió a hablar y le miré fijamente. -¿Qué hace usted aquí?
-¡Otra orden por favor! -El profesor dijo mientras yo comía. Él definitivamente no se detendría pronto. -Profesor Lee -Kai le llamó sacándolo de la concentración sobre los pedazos de pollo frito. -Puedes llamarme Onew. -Onew hyung entonces. -Me miró - ¿Usted busca a sus estudiantes el día de los resultados para que le compren comida siempre? -Solo algunos -dijo con descaro chupándose los dedos. -El profesor Lee siempre ha sido peculiar. -Le dije a Kai y luego bebí un poco de cerveza. -También me preguntaba cómo seguías. En ese momento recordé que había estado lastimado unos días atrás, toqué detrás de mi cabeza y sentí los puntos. -He estado como si nada -dije sonriendo. -Eso es bueno, necesitarás tu cabeza para la universidad. -Entonces mi primo es caso perdido, porque no tiene nada ahí dentro que no sea música. -Eso era antes. -Seguí comiendo. -Mi primer estudiante solo tenía deportes en su cabeza. -Levanté mi vista y le miré fijamente. -Pero esos deportes se volvieron historias y luego más y más cosas aparecieron en su cabeza. -¿Por qué no siguió con los deportes? -Sentí el codazo de Kai. -Así que no solo hay música en su cabeza. -Onew le dijo a Kai y terminé sonrojándome. El profesor sonrió pícaramente - es cierto. -Abrió su mochila y me entregó un paquete envuelto en papel de colores. -Felicidades -volvió a comer pollo mientras yo abría el paquete. -¿Guantes? -Pregunté confundido. -Siempre los pierdes, así que pensé que sería un buen obsequio para el nuevo estudiante universitario.
-¡Vamos por la segunda ronda! -Jinki gritó tomándome de los hombros. -¡La segunda! -Levanté la mano algo mareado pero con ánimos de seguir. -¡Esperen! -Kai nos tomó del brazo - mejor vamos a un club. Sonreí ante la idea. -Los clubes son ruidosos - el profesor se recargó en mi, estoy seguro que había bebido demasiado. -Y nosotros también- Kai río mientras apuntaba a la nariz del mayor y en ese momento me di cuenta que yo era él que aparentaba un mejor estado y no podía ni caminar en linea recta. -¡Al club! -Salieron corriendo y les seguí con el mismo entusiasmo. Nos dejaron entrar a un lugar con música estridente y colores vibrantes del que recuerdo poco. -Vamos a bailar -Kai tomó mi mano y yo me solté rápido negándome. -Nos sentaremos a tomar mientras -Onew dijo riendo y nos acomodamos en un sillón del segundo piso. Desde ahí podía ver a Kai disfrutando de la música mientras Onew seguía tomando. -¿Lee Taemin quiere un negocio así? -La pregunta me hizo girar la vista hacia el profesor. -¿Un negocio así? -Sonríe viéndolos a todos bailar pero estudiará negocios. -No es una mala idea -sonreí- pero es raro cuando me habla en tercera persona. -Yo le hablaba a mi vaso -Onew se rió antes de caer en la mesa de golpe. -¿Hyung? -Me acerqué para ver si estaba bien y escuché un sonoro ronquido. Empecé a buscar a Kai en la pista pero no vi nada. Intenté llamarlo pero no contestó. Lo ebrio se me estaba pasando poco a poco, así que decidí llevar al profesor a casa por mi mismo. De alguna forma logré salir del club con su brazo en mis hombros y cargando su peso de lado. -¿Dónde vive? - Dije intentando detener un taxi, pero no hubo respuesta. Aunque un taxi si se detuvo frente a nosotros. Subí como pude al profesor y terminé dando mi dirección. -¿Nadie lo espera en casa? -Intenté hablar con él. -Tenía una hermosa esposa -sonrió por un instante -pero era tan hermosa que debía volverse un ángel. -El dolor inundó su rostro y sentí su tristeza. Logré bajarlo del taxi frente la parada del autobús junto los departamentos y su teléfono comenzó a sonar.
-Hyung ¿Dónde te has metido? -Una voz con urgencia sonó al instante en que contesté. -Perdón, el profesor está un poco inconsciente. -Lo siento - la voz sonó más amable- perdona las molestias ¿Mi hermano volvió a beber con sus alumnos? -Si, pasó algo así -suspiré un poco más confortado al saber que alguien podría ayudarme -¿Puedes darme su dirección? Lo llevaré a casa. -Eres muy amable, pero no es necesario, mandaré a uno de sus amigos, también estaba preocupado. -En ese caso páseme su teléfono y enviare un mensaje con la dirección. -Gracias, el número es 538 446 3576-lo anoté en mi celular con prisa. -Está listo - dije al enviar la dirección. -Eres muy amable te lo agradezco. -No hay de qué. Tras colgar me senté junto al profesor e intenté hacerlo reaccionar. -Van a pasar por usted -el solo hizo un ruido raro y se recargó en una de las paredes de la parada de autobús. -Ya lo ví - alguien dijo detrás de nosotros y me asomé para ver al masoquista de pie junto a la parada. No pude evitar sonreír, me sentía ligero al verle y menos presionado por todo. -Yo me encargo - colgó el teléfono. -Profesor, creo que su carruaje está aquí- intenté una vez más. -Hacerle reaccionar es imposible. -Minho lo levantó y paso el brazo flácido por sus hombros. -Lo llevaré a mi departamento, gracias por cuidar de él. -No hay de qué - estaba por marcharme pero me giré y me paré al lado del profesor. -Si es a tu casa puedo ayudar - puse el brazo suelto del profesor en mis hombros. -Gracias- dijo con una sonrisa y comenzamos a avanzar con el profesor que se movía como un espagueti. -Oh Minho -dijo cuanto estábamos en el pasillo -Lee Taemin entró a la universidad. -Si, profesor- acarició mi cabeza. -Es Onew hyung- sonrió -te dije que era listo. -¿Decías que no lo era? -Miré molesto al alto. -Solo dije que eras despistado. -Si, el vive en las nubes. -El profesor volvió a hablar -¿Qué es ese ruido? -Minho está abriendo la puerta. -Eso no -nos quedamos un momento en silencio. -Aaah - un fuerte gemido femenino resonó en el pasillo. -Eso -el profesor aplaudió y miré al alto antes de que ambos observáramos mi puerta. -Siii, ahí aaaah- el volumen seguía aumentando. -Kai -miré molesto a la puerta. -Entremos profesor - Minho jaló al mayor y ambos desaparecieron en el interior. -Pequeño pedazo de...- di pasos pesados y estaba por abrir la puerta pero me congelé. -No es un niño- suspiré y me senté en el piso recargándome en la pared.
Me quedé un momento sentado hasta que la perilla de la puerta frente a mí se giró y apareció Minho con cara de fastidio. -¡Solo te quedarás con un cajón lleno de guantes! -Se escuchó detrás de él y me miró un poco asombrado. -Creí que estarías dando un sermón como el que me están dando -señaló después de cerrar la puerta tras de él. -No debería -me puse de pie. -Parece que no terminarán pronto, así que iré por algo caliente. -Voy contigo - dijo avanzando hasta dónde estaba y comenzamos a andar. -¿El profesor Lee estaba...? -Me detuve, otra vez indagaba demasiado. -Olvídalo. -Si estaba casado, se casó muy joven con una mujer un poco mayor. Era muy linda. -Afirmé intentando no preguntar más. -Pero murió cuando él estaba en la universidad, hace un par de años. Miré al piso un poco triste, tal vez por eso parecía que el profesor siempre se inmiscuía demasiado en la vida de los estudiantes. Llegamos a la tienda y pagó por dos cafés, lo tomé con gusto sacándome los guantes para calentar mis manos. -Cuidado - recogió un guante del piso y lo puso en mi bolsillo. -Por esto siempre pierdes tus guantes. -Ahora todos dicen lo mismo- suspiré en sentido bromista. -Es porque es cosa seria, pierdes varios a la semana. -¿Tú, como sabes? -Es fácil de notar -le dio un sorbo a su café. Me senté en uno de los bancos de la tienda y el sé sentó a mi lado pero viendo al interior de la tienda mientras yo observaba hacía la ventana con los brazos recargados en la barra. Por un momento estuvimos en silencio, pero no era incómodo. -¿Key no te dijo quién lo golpeó? - Y el masoquista había arruinado mi silencio alegre. -No quise preguntar -bebí el café e intenté ver en otra dirección. -No entiendo, eres curioso pero nunca indagas lo suficiente. -¿Quién crees que le pegó? -Le miré intentando leerlo. Si quería que preguntará lo haría. -No sé -se giró quedando frente a la ventana -pero ya había pasado otra vez. -¿Cuándo salían en la preparatoria?-Afirmó. -¿Por qué no le preguntas a Jonghyun hyung? -Porque no me dirá, ese traidor solo tiene lealtad para Key. -Así que piensas que Jonghyun hyung te traicionó. -Bebí más del café. -No lo pienso -me miró directamente - lo sé. No quise preguntar y no fue necesario porque después de esa pausa continuó de nuevo. -Yo estaba saliendo con Kibum en la preparatoria, fue complicado para mi entender que me gustaba la persona con la que siempre estaba peleando. Pero luego se me declaró y nos dimos la oportunidad. -Sentí dolor en mi pecho pero no deseaba dejar de escuchar. -Jonghyun hyung era un año mayor y mi amigo. Pero cuando terminó la prepa me sentí aliviado. Siempre discutía con Key y a la vez era muy considerado con él - afirmé. -Soy bastante celoso. -Afirmé una vez más. -Pero su partida solo lo volvió peor, Key comenzó a quedarse en su departamento y contarle cosas solo a él. -Sonreí. -¿De qué te ríes? -¿Qué estabas haciendo tú entonces? -Yo estaba ocupado intentando entrar en un equipo nacional o universitario de fútbol. Acepto que también fue mi culpa. Aunque cuando lo noté era demasiado tarde... -Se quedó en silencio recordando una escena en su mente que posiblemente le causaba dolor. Pensé decir algo pero opté por estar callado. Ahora entendía un poco la relación de ellos tres. -Ya conté demasiado de mí -lo miré sorprendido, parecía verse menos preocupado. -No tengo una historia interesante - dije terminando el café. -¿Cómo fue tu preparatoria? -Nada en especial. -¿Cómo eran tus amigos? -Sentí un poco de tristeza. Era agradable que quisiera saber pero demasiado difícil de decir. -Eran como un huracán que destruye todo a su paso. -Eso suena divertido. -Afirmé. -Me gustaría conocerles. Me levanté y noté que estaba comenzando a amanecer - eso es un poco difícil.- Abroché mi chamarra y me puse los guantes. -¿Se mudaron? -Se puede decir. -Otra vez con los misterios -se puso de pie.
-No es un misterio príncipe masoquista -molestarle era una forma de escapar a las preguntas. -Es Minho-hyung. -Minho-hyung el príncipe masoquita-sonreí al decirlo. -¿Ya está amaneciendo? -Afirmé. -Bueno, no es la primera vez que paso toda la noche contigo. -Eso podría sonar bastante mal. -Me escondí detrás del cuello de mi chamarra. -Pero es la verdad. -Ahora vas a presumir de que pasé varias noches contigo. -Eso es difícil porque eres invisible - me detuve al escucharlo. -Aunque para ser alguien invisible llamas mucho la atención. -Minho-hyung -dije bajando el cuello de la chamarra y él se giró para verme. Por alguna razón me sentí empujado hacía él. Mi cuerpo se movió hacía adelante y me paré de puntas para pegar sus labios con los mios. Eran suaves y gruesos, su forma redonda los hacía fáciles de disfrutar aunque fuese por un instante en que la cálida respiración del chico alto, petrificado, golpeaba mi rostro mientras yo presionaba los bordes. Abrí los ojos notando lo que hacía y me separé rápido. -Perdón, sigo ebrio -miré al piso e intenté seguir caminando pero tomó mi muñeca. -Mentiroso -me jaló y tomó mi cintura. Cerró los ojos y bajó su cabeza hasta que mis labios golpearon con suavidad los suyos. Delicadamente comenzó a moverlos y yo tomé su cintura cerrando los ojos. Seguí el ritmo de los placenteros bordes que me hacían perder los sentidos mientras se movían de arriba a abajo jalando mis labios más cerca y en ese momento saboré un delicioso néctar que me hacía ignorar lo peligroso de la situación. Era seguro que me gustaba el masoquista y era más que posible que estuviese enamorado.
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