DoloresShawol
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Tomé una gran bocanada de aire intentando calmarme. Miré la puerta y pasé las bolsas de los víveres a una sola mano para abrir la puerta. Cuando entré Kai estaba en el sillón viendo televisión. -Ya vine. -Bienvenido - saludó con el control en la mano. No ví a Minho en ningún lado y sentí algo de alivio. Dejé las cosas y al girarme choqué con un torzo desnudo y mojado. -Ya estas de vuelta - levanté mi rostro y encontré la cara de Minho mirando hacía abajo. Tragué saliva, había sido como chocar con un muro de piedra. -¿No te vas a poner una camisa? -Pregunté mirando sus pectorales fijamente, aunque intentaba girar la vista. -Kai me iba a prestar una, tu ropa es algo pequeña. -Kai por favor traele una playera. -La risa de Kai se escuchó de fondo y me giré para respirar, pero Minho seguía parado detrás de mi. -¿Por qué no sirve tu teléfono? -Lo escuché muy cerca de mi oreja e intenté alejarme pero la mesa me impedía salir. -Cambie mi celular - empecé a sacar las cosas de la bolsa mientras sentía que mis orejas estaban más calientes. -Estaba preocupado. -Todo ha estado bien, pero la escuela me mantiene muy ocupado. -Sentí su mano en mi cabeza removiendo mis cabellos. -Debes estudiar duro - sentí mucho coraje y me giré para verlo olvidando mis nervios. -¡No me trates como un niño! -Si no quieres que te trate así no actues como uno.
-¿Y cómo quieres que actúe? - Bajé la vista, sentí enojo y tristeza invadir mi cuerpo haciéndolo temblar provocando cerrar mis puños con fuerza. -No huyas- levantó mi rostro. -Si te gusto, no huyas de mí. -Tu no me gustas -sonreí de lado. -Otra mentira. -Me quedé quieto mientras el se acercaba más. No pensaba retroceder y chocar con la mesa, le enseñaría que yo no huía. -Ya deja de jugar -puse mi mano sobre su boca. Me miró con ojos muy abiertos, debo admitir que también me había asombrado a mi mismo. -Vamos por ropa, te vas a resfriar masoquista. -Ahora yo soy tratado como niño- rascó su nuca cuando me alejé. Le miré con enojo antes de salir de la cocina en busca de Kai que se había quedado callado todo ese rato. -Toma- mi primo me entregó la ropa al momento que gire fuera de la cocina. Me sonrió con malicia y sentí la necesidad de molerlo a golpes. -Excelente- Minho tomó las cosas despreocupado. Rodé los ojos y suspiré. -Voy a hacer tareas. -¿En sábado? -Kai preguntó volviéndose a sentar en el sillón. -No, en miércoles - estaba más que molesto así que entré a mi cuarto y cerré de golpe. La habitación tenía un hedor a borracho. Había puesto a Minho en mi cama. Lo había cargado en mi espalda y dejado en el colchón, luego había observado por un largo rato, para escapar al sillón cuando pude. Quise gritar por tonto pero solo pude despeinarme antes de arrojar todas las cobijas y sábanas al suelo y recostarme tapando mi rostro con mi antebrazo. -Me gusta demasiado, hasta cuando se comporta como un idiota.
-Despierta -Una suave voz me llamó entre sueños. Negué quejándome y sentí unos cálidos labios posarse en mi frente. Abrí con prisa los ojos y me senté chocando contra la cabeza de Minho. -Auch -dijo sentándose mientras yo sobaba mi cabeza. -Cabeza dura - dije aún con bastante dolor. El alto cubría su rostro. -Solo venía decirte que compré comida para agradecer - se puso de pie sin descubrir su rostro. -Espera -sostuve su playera y me volteó a ver con los ojos un poco llorosos. Lo jalé para sentarlo y me hinqué para ver su frente. -Tal vez debería poner algún ungüento -un pequeño chichón se comenzaba a formar para ver mejor sujetaba su cabeza con mis manos. Sentí como pasaba su brazo por mi cintura y me giré para ver qué hacía, pero antes de que me pudiese quejar dijo: -Si no te gusto, ¿por qué me seduces de esta manera? -No te estoy seduciendo tonto -empujé su cabeza y me paré de la cama buscando algún anti-inflamatorio en mi cajón. -Soy bastante tonto -le escuché suspirar y me giré a verlo. -Solo un poco -me senté a su lado y le entregué la pomada. -Pónte esto. Estuvimos en silencio un momento mientras se aplicaba el ungüento. -¿Yo te gusto? -Al fin pude preguntar, había evitado preguntarlo, no quería escuchar la respuesta, lo había visto pelear con Jonghyun la noche anterior y me había intentado usar antes, aún así la pregunta salió de mi boca.
-No sé qué contestar a eso - me recosté en la cama dejando mis piernas hacia el piso. Me había dolido, pero lo sabía bien. -Vez, solo es la necesidad de molestar a Jonghyun. -No creo que sea eso - se recostó de la misma manera que yo. -Ustedes no son pareja ni nada así -afirmé. -Habías dicho algo de comida -me volví a sentar. -En este momento Kai posiblemente ya se comió todo. -No lo voy a permitir -corrí a la cocina con el estómago vacío y la necesidad de ahogar mi dolor con comida. Después de comer el masoquista dijo que tenía que hacer ejercicio y partió de regreso a casa. -¿Qué fue todo eso? -Kai preguntó tan pronto cerré la puerta. -No lo sé - quise volver a mi cuarto para empezar a limpiar. -¿Qué te hizo? -Él no me hizo nada. -Kai se paró frente a mi. -Mentiroso -bajé la vista. -Todo el tiempo evadías mirarlo. -Me gusta mucho - Kai sonrió por un momento pero antes de que me pudiese decir palabra alguna solté lo que había descubierto hoy. - Pero no tiene ni un poco de interés en mi. -Taemin hyung - me abrazó. -No te pongas raro -intenté zafarme del abrazo. -Un clavo saca otro clavo. -Te juro que si me buscas pareja te mato. -No me refería a buscarte novio -sonrió y pellizcó mis mejillas. -¡Suéltame! -No - intenté empujar sus brazos pero no podía sin que jalara más mis mejillas.
La semana había pasado tranquila, Minho no volvió a aparecer y todo parecía haber vuelto a su ritmo normal. Tal vez esa había sido nuestra despedida. Me sentía contento de que todo tuviese un final, todo era más claro para mi ahora que había preguntado directamente. Doloroso pero claro. Pegaba nuevas etiquetas en libros mientras el silencio de la biblioteca era interrumpido por fuertes pisadas. -Taemin -levanté la vista y me encontré con la dueña de los ruidosos tacones. -Un chico raro te busca en el escritorio de la entrada. -¿Chico raro? -Miré a la chica de último año encargada de entregar los libros. -Solo ve, ya no puedo lidiar con él.- Me puse de pie dejándola atrás y cuando pude ver la entrada desde las escaleras noté a Kibum con ropa exagerada y una chamarra rosa, hasta lentes de sol en la biblioteca. -Ya era hora - alzó la voz al verme e intenté hacer señas para que no hiciera tanto ruido. -Primero desapareces sin decir nada y luego solo vez a Jonghyun. -Key -lo tomé de la mano para jalarlo afuera de la biblioteca - nos encontramos de casualidad. -¿Entonces no pensabas que nos volviésemos a ver? -No es eso - mire al piso. -Explica entonces -suspiré y vi su rostro molesto. -Necesito alcohol para esto. -¿Qué pasó? -Key ahora se veía preocupado. No podía contar todo lo que había pasado, pero si un poco de porque no me sentía cómodo alrededor de las personas. ---- Aunque cuando estuvimos sentados en el restaurante temí abrir la boca. -¿No te gusta sentir apego a las personas? -Preguntó y solo pude afirmar. -Eso quiere decir que sientes apego. -Bajé la cabeza y suspiré -¿Le pasó algo a personas queridas? -Volví a afirmar
-Entiendo -sonrió- me pasó algo similar. -Es complicado, ¿verdad? -Él afirmó, me gustaba ser entendido por alguien. -Pero no es bueno encerrarse completamente y que te aplaste la culpa. -Le miré, tal vez esa era la razón por la que no salía con Jonghyun hyung. -No indagues mucho en eso. -Parecía que me había delatado con mi mirada. -Yo sé que tu sabes quién le partió la cara a Jonghyun -se adelantó sobre la mesa mirándole fijamente. -¿Yo? -Tragué saliva. Me miró intensamente. -Tuvo una pelea de bar con Minho. -Ese par de idiotas - Key bebió de golpe. -Han de pelear mucho - bajé la mirada y suspiré. Tal vez seguían peleando por Key. -No sé que estás pensando pero que ellos peleen es raro. -¿Cómo? -Un día Minho se enojó con Jonghyun y se alejó, no hubo peleas, ni insultos solo ley del hielo. -¿Cuándo pensó que le engañaban? -Parece que has estado atando cabos sueltos - se rió exageradamente. -Minho y yo, ya no teníamos una relación en verdad. -Aún así no lo engañaste. -Eres un chico listo - golpeó mi frente y tuve que sobarme por el dolor -pero también metiche. Aunque tienes razón- volvió a tomar -yo no lo engañé. Y no digas más sobre el asunto, sé que ya lo resolviste, pero no me gusta hablar de ello. -Afirmé y bebí un poco. -¿Entonces, por qué pelearon? -Eso es muy obvio -sonrió- pero dejaré que tu curiosidad lo descifre. -Keyyyy-me quejé haciendo un puchero. -Te diré si me das tu número de teléfono.
-Está lloviendo bastante - suspiré al ver por mi ventana. Posiblemente pasaba de la media noche pero un trueno me había despertado unos momentos atrás y me había sido imposible reconciliar el sueño. Me decidí levantar pero sin dejar las cobijas, sentía un poco de frío. Podría tomar algo caliente y volver a la cama a intentar dormir de nuevo. Observé mi teléfono y encontré un mensaje de Key. "Mañana voy a cocinar" sentí hambre con solo leer, otra vez tendríamos montañas de comida. Observé la fecha, habían pasado dos semanas desde que Minho había estado en la casa. Todo estaba en silencio, posiblemente Kai no había vuelto a casa. Hice un poco de té y noté el libro en una esquina, me acerqué con mi taza y comencé a hojearlo para leer partes saltadas. Pero me quedé estático en una hoja y la historia me volvió a atrapar. El masoquista no escribía nada mal, al contrario cada vez que leía me quedaba enganchado. Pero era tan triste, no me gustaba leer sobre momentos tristes. -Si va a escribir algo, por lo menos debería hacerlo alegre o fantástico. -¿Todo está bien? -Miré a Kai en el borde de la puerta. -Si, me despertó la lluvia - pude ver preocupación en su mirada. Unos años atrás sufría de pesadillas horribles, pero tenía mucho que no era así. -¿Estas leyendo de nuevo? -Afirmé.-Deberías comprar otros libros de ese autor. -No sé si tiene más. -Podrías preguntarle. -No es posible -bajé la mirada. Por un lado trataba de alejarme y por el otro no tenía sus datos. -Volveré a la cama. -Pasé a su lado al salir de la cocina. -Apestas- el a alcohol era evidente pero había más que eso. -Una chica me vomitó la ropa - lo dijo sonriendo y se giró. -Creo que tendré buenos sueños. -Que raro - le escuché entrar en su cuarto mientras yo entraba al mio.
-¿Es aquí? - Afirmé mientras me acercaba a la entrada del edificio. El profesor Lee se había aparecido a que lo alimentara y como Key decía que era demasiada comida de nuevo supuse que traer a un profesional era buena idea. -Solo no le digas al alto que estuve aquí -miró a ambos lados antes de que sonara la puerta abriéndose. -No temas, ni lo veo. -Solo no quiero que crea que me involucro demasiado en su vida - Jinki contestó a una pregunta que no había formulado. Aunque me costaba creer que no se involucraba. -Bienvenidos -Key abrió sonriendo y Jonghyun estaba en el sillón y parecía que no se podía mover. -¡Asombroso! - Jinki pasó directo a la mesita donde la comida se apilaba. -Gracias -Key dijo con orgullo y Jonghyun se acercó. -Vamos por la segunda ronda. Sonreí y me senté también, podíamos ser tan silenciosos al comer o completamente ruidosos.
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