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Leif GW Persson: Otro tiempo, otra vida

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Las 10 reglas de oro para escribir una buena novela
1.- Devora libros Los escritores son moldeados por otros escritores. Los libros que leemos de niños influyen en nuestros gustos y a menudo pueden influir en nuestro estilo de escritura de adultos. Los escritores que nos forman son casi como mentores no oficiales: Leyendo mucho y con atención, los jóvenes escritores pueden aprender de los pies de los autores más famosos y queridos de la historia. Puedes inspirarte en https://www.choos3r.com/libros-mas-vendidos/ 2.- Haz listas con los detalles Piensa en tu entorno y en tus motivaciones para escribir, y luego haz una lista de control de los detalles que quieres asegurarte de incluir en tu historia. Tu lista de control puede ser de una sola página o puede llenar un cuaderno entero. No está garantizado que te salve de escribir mal, pero es una herramienta muy útil. Lo último que quiere un autor es terminar un manuscrito y darse cuenta de que ha omitido la mitad de lo que le motivó a escribir en primer lugar. 3.- Desarrollar buenos hábitos La mayoría de los escritores principiantes tienen que compaginar la escritura con otras responsabilidades. Reservar bloques de tiempo constantes para escribir es un paso importante. Puedes escribir a primera hora de la mañana, a última hora de la noche o a la hora de comer, pero mantén la constancia e insiste en dar prioridad a ese tiempo. También puedes experimentar con una habitación dedicada a la escritura en la que siempre trabajes. Puede ser la mesa del comedor o, si tienes espacio, un despacho en casa. El hecho es que una buena idea para una historia no sirve de mucho si no se reserva tiempo para trabajar en ella, así que busque esos espacios de tiempo en su propia vida. 4.- Utiliza tu limitado tiempo de forma inteligente Antes de sentarte a escribir, piensa en ideas, recuerda en qué punto de la historia te quedaste o haz un plan mental de lo que quieres conseguir durante esa sesión. Algunas personas se esfuerzan por escribir 2.000 palabras al día. Otros no tienen en cuenta el recuento de palabras y se sienten más cómodos alternando los días que dedican a la lectura, el esquema o la investigación. Independientemente de lo que elijas, es una buena idea marcarte objetivos diarios. Esto evitará que pases un tiempo precioso de escritura mirando una página en blanco, aunque hay formas prácticas de superar el bloqueo del escritor. 5.- Establezca una relación con un editor Los editores son una parte muy importante del proceso de publicación. Si tiene la suerte de que se interesen por su manuscrito, querrá hacer todo lo posible para asegurarse de que encaja bien. Un buen editor te hará mejor escritor, pero un mal editor puede comprometer tu visión artística. Comprueba las referencias de los posibles editores, mira su lista de libros anteriores que han editado, habla con ellos sobre sus expectativas y busca una conexión personal. Pregúntese qué rasgos valora en un socio colaborador. Una buena conexión entre el escritor y el editor marca una gran diferencia en el proceso de edición. 6.- No estreses tu primer borrador Elaborar el primer borrador es un ejercicio para anotar todo lo que se puede anotar. Siempre hay tiempo para reevaluar y revisar lo que se ha generado. Resiste el impulso de sumergirte repetidamente en el tesauro o de refrescar constantemente el recuento de palabras. El primer borrador de un libro debe surgir de la espontaneidad. Más adelante, puedes obsesionarte con si has elegido la palabra correcta o has utilizado demasiados signos de exclamación. Ese tipo de autoedición sólo será necesario una vez que tenga una gran historia que contar en primer lugar. 7.- Busca sorprender en tu segundo borrador En el segundo borrador hay que encontrar sorpresas y empezar a perfilar la forma de la historia. ¿Qué temas o motivos inesperados han aparecido en tu escritura? Si te gustan, busca la manera de reforzarlos a lo largo de tu escrito. Por otro lado, es posible que tengas que matar a algunos de los favoritos de tu primer borrador. La escritura de ficción te obliga a deshacerte de algunas ideas favoritas o puntos de la trama, pero tu trabajo como escritor es servir al libro, no a tus propias emociones. 8.- Empieza por los personajes Los lectores no cogen un libro en busca de un tema. La buena ficción se basa en una trama convincente y en el desarrollo de los personajes. Esto significa que necesitarás un personaje principal lo suficientemente complejo como para sostener un verdadero arco argumental (que incluya una historia de fondo), y figuras secundarias que puedan motivar subtramas fuera de la estructura de la historia principal. 9.- Escribe por amor al arte y deja el dinero para más tarde El género es un concepto creado por los editores y los críticos literarios, pero no siempre es valioso para el escritor en activo. No saber ni pensar a qué género pertenece tu libro puede ser valioso, porque te ofrece mayor libertad para desviarte de las expectativas de género y jugar con la forma y el tema. Su trabajo es hacer que su libro sea la mejor y más convincente versión de sí mismo, plausible dentro de su propio reino imaginado y conjunto de reglas. Deje que los demás se preocupen de qué género es. Puedes intentar escribir una novela de terror, pero eso no te convertirá necesariamente en el próximo Stephen King. En otras palabras, no dejes que el análisis del género se introduzca en tu proceso de escritura. Ya es bastante difícil ser un buen escritor sin obsesionarse con el atractivo comercial, así que no lo hagas. 10.- Las reglas están pensadas para romperse Cada gran escritor trabaja de una manera diferente. Algunos escritores trabajan directamente de principio a fin. Otros trabajan por partes que ordenan después, mientras que otros trabajan frase a frase. No tengas miedo de probar diferentes técnicas, voces y estilos. Quédate con lo que te funciona y descarta el resto. Tu material y tu proceso creativo te guiarán hacia tu propio conjunto de reglas. En teoría, todo es válido. Por ejemplo, puedes alternar entre la primera y la tercera persona. Podrías poner en marcha la corrección gramatical. Por supuesto, esto no significa que las reglas no sean útiles, sino que los escritores de ficción no tienen por qué seguirlas al pie de la letra. Ya tienes todo lo que necesitas, ahora solo falta la inspiración :)